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Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima del Mayor Dolor

fundada en Cádiz en 1894
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Cristo de la Buena Muerte

Túnicas negras y capirotes bajo el brazo. En la espera mística, entre rezos, la quietud ceremonial de advertencias y de ansiadas ilusiones, bulle con una tradición solemne de amores.

Son las doce de la noche en Cádiz, solo en Cádiz.

Las luces se apagan para recibir una Luz. Tres claveros salen por la sacristía y entre gente llegan a la plaza.

Martillo de plata llama a la puerta de la iglesia de San Agustín.

Apertura dulce y emocionada en silencio deplegarias, de una multitud ya santa.

Descalzos pies, por un dulce camino penitencial tan viejo y tan nuevo, tantas veces recorrido con cirios encendidos y algunos rosarios de cuentas trepando entre misterios de manos orantes.

Cristo de la Buena Muerte, en cuatro antorchas de sangre.

Música tenebrosa en los aires, horquillas de paso rápido cimbreando la tragedia eternamente. Agonizante.

Es el silencio: Desnuda tragedia en noche sin estrellas.
Tras el Hijo: El Mayor Dolor de una Virgen.

Coronita de irradiante luz, espejo de agua y sal, con manto negro de filigranas.

Cae lumbre dolorosa, en el hielo que se funde y sobre el aire se taladran todos los ojos gaditanos, en un milagro de cada Semana Santa, que se convierten en besos lanzados dede cada balcón.

Juan Antonio Perea Ortíz.
Ginecólogo, Cádiz 1939
“Desde mi balustrada de la Alameda”. Madrid