título
Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima del Mayor Dolor

fundada en Cádiz en 1894
escudo
 
 

Viernes Santo 1932

Poesía de un devoto.

¿¿ Por qué te han dejado en Casa??

El viento suena hoy a llanto:
La noche, llena de espanto,
Tiene verdor de aceitunas…
La luna del Viernes Santo
No es como las otras lunas.

(Ya lo dijo el trovador
de las viejas peteneras:
De entre las lunas luneras,
la de Marzo la mejor.)
………………………..
Corre en sus horas primeras,
la noche primaveral.
Cortan ráfagas ligeras
el silencio de cristal.
¡Plaza de la Catedral!
la de las veinte palmeras!
………………………..
Hay una emoción de espera
en los hombres y en las cosas.
Vienen olores de rosas
y de juncias y de cera
y de nardo y de jazmín.
………………………..
Como una novia que espera
La noche de primavera
se ha vestido de jardín
por ver si pasa o no pasa…
¿Por qué te han dejado en casa
Cristo de San Agustín?
………………………..
Con un lloroso lamento
Que parecía un cantar
Se lo pregunta el viento a una palmera al pasar.
………………………..
Y en la tibia noche quieta
Con arranques de saeta,
La palmera respondía:

“Mayordomo del Silencio
no saques tu Cofradía;
Que este año tiene Jesús
más abiertas las herías…
¡ y le pesa más la Cruz ! “
………………………..
Y le iba perdiendo el canto
por el verdor de aceitunas,
de aquella noche de llanto…
La luna del Viernes Santo
no es como las otras lunas.

José María Pemán


(Fot. José Reymundo)

La Venerada Imagen del Santo Cristo de la Buena Muerte, tal como fue expuesta a la adoración de los fieles, en la Iglesia de S. Agustín el día de Viernes Santo de 1932.

En 1932 en Cádiz, ninguna de las Hermandades puso en peligro su patrimonio ni la integridad de sus hermanos y devotos, quedando todas ellas en sus respectivos templos. Lógica iniciativa habida cuenta de los incidentes y ultrajes acaecidos en algunos de los templos más significativos de la ciudad y Cofradías durante el año anterior. Esta afrenta contra nuestra Cofradía, se produjo en la noche del Viernes Santo de 1931, sufriendo la misma los penitentes de la Cofradía de la Buena Muerte tras su paso por la calle Compañía, en la que un grupo de republicanos lanzaron chinchetas y cristales ante el conocimiento de estos desalmados de encontrarse la mayoría de los penitentes con los pies descalzos e intentando así provocar el desconcierto general, propósito que no alcanzaron, puesto que los hermanos siguieron su camino sin inmutarse, en un acto de superación y de severa (nunca mejor dicho) penitencia.